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enero 8, 2026MIAMI.- En una nueva escenificación del choque entre dos figuras clave de la política de Florida, el gobernador Ron DeSantis anunció la convocatoria de una sesión especial en Tallahassee para abordar el rediseño de los mapas congresionales del estado. Contrario a lo que plantea el presidente de la Cámara, Daniel Pérez, quien aboga por tratar el tema dentro de la sesión ordinaria, el redibujo propuesto por el gobernador se produciría tras el cierre del período legislativo regular y bajo el argumento de aguardar un fallo pendiente de la Corte Suprema de Estados Unidos.
Según la proclamación oficial de este miércoles 7 de enero, los legisladores de Florida se reunirán a partir de las 12:00 p. m. del lunes 20 de abril en Tallahassee y la sesión se extenderá hasta las 11:59 p. m. del viernes 24 de abril. Durante ese lapso, los legisladores solo podrá considerar propuestas relacionada con la delimitación de distritos congresionales y la asignación de fondos para eventuales litigios.
Argumentos del gobernador
DeSantis defendió que “cada residente de Florida merece una representación justa y constitucional” y sostuvo que esperar es clave para recibir “orientación” del máximo tribunal. El gobernador anticipa que un fallo próximo podría prohibir considerar la composición racial al trazar distritos, lo que —según su criterio— obligaría a modificar mapas actuales, incluidos escaños del sur de Florida con mayorías afroamericanas e hispanas.
“Realísticamente, no se puede hacer ahora”, dijo en un acto en Steinhatchee, insistiendo en que la Corte aún no ha fallado.
Choque con Pérez
El anuncio llega cuando la Legislatura está a punto de iniciar su sesión regular de 60 días. El presidente de la Cámara estatal, Daniel Perez, ha dejado claro que prefiere debatir los mapas durante el período ordinario, no después. La relación entre DeSantis y Pérez es tensa y el pulso institucional vuelve a quedar expuesto.
Aunque el gobernador puede convocar la sesión especial, los legisladores no están obligados a aprobar cambios. En el Senado, el presidente Ben Albritton se perfila alineado con la estrategia del gobernador.
Antecedentes de fricción
No es la primera vez que DeSantis y Pérez chocan públicamente. El año pasado protagonizaron encontronazos por la convocatoria de una sesión especial sobre inmigración ilegal y por el tipo de alivio fiscal que debía concederse a los floridanos. Ambos compiten por erigirse como los principales intérpretes de la agenda del presidente Trump en Florida, una rivalidad que vuelve a quedar en evidencia con el debate sobre el rediseño congresional.
Rechazo frontal de los demócratas
Por su parte, los demócratas reaccionaron con dureza y citaron la Enmienda de Distritos Justos, aprobada por los votantes, que prohíbe trazar mapas por ganancia partidista.
La líder demócrata del Senado de Florida, Lori Berman, calificó el impulso redistributivo como “claramente ilegal” y sostuvo que esta discusión “sin precedentes” responde a una exigencia del presidente Donald Trump.
En la Cámara, la líder demócrata Fentrice Driskell lo tildó de “comportamiento cínico, propio del pantano”, además de “inconstitucional” e “ilegal”.
¿Es necesario redibujar los distritos?
Tradicionalmente, el redibujo de los mapas congresionales se realiza tras la publicación de los datos oficiales del censo cada diez años, cuando los cambios poblacionales justifican ajustes en la representación. En Florida, como en el resto del país, este proceso suele llevarse a cabo al inicio de la década y no a mitad del ciclo electoral. Por ello, la convocatoria de una sesión especial para redibujar distritos fuera de ese calendario habitual ha sido calificada como inusual y políticamente sensible, al tratarse de una redistribución que no responde a nuevos datos censales, sino a criterios legales y estratégicos aún en disputa.
Distritos rediseñados de forma favorable a los republicanos en Florida podrían reforzar el plan del presidente Trump para reconfigurar el mapa electoral en estados controlados por los conservadores, con el objetivo de ganar nuevos escaños en las elecciones de medio término y retener el control de una Cámara de Representantes estrechamente dividida.
Según las proyecciones de esta inusual batalla de redistribución a mitad de la década, los republicanos deberían obtener nueve escaños adicionales en estados como Texas, Misuri, Carolina del Norte y Ohio, frente a seis que los demócratas estiman obtener en California y Utah, lo que daría una ventaja neta de tres escaños a los conservadores.
Sin embargo, varios de esos mapas están siendo impugnados judicialmente y, aun si entraran en vigor en 2026, no existe garantía de que los partidos consigan efectivamente los asientos que pronostican.
Por otra parte, en Florida el margen legal es particularmente estrecho, ya que en 2010, más del 60 % de los votantes aprobó una enmienda constitucional que prohíbe explícitamente trazar distritos con el fin de favorecer injustamente a un partido político, práctica conocida como gerrymandering, un antecedente que pesa sobre cualquier intento de redibujo anticipado.
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