
Defensores de la educación pública en Florida presionan a legisladores tras conferencia en Tallahassee
febrero 7, 2026
Legislador quiere reducir la inscripción de extranjeros en universidades de Florida
febrero 7, 2026MIAMI.– El fiscal general de Florida, James Uthmeier, formalizó la creación de la Unidad de Prevención de Daños al Consumidor por Agentes Nefastos Internacionales (C.H.I.N.A.), una división especializada diseñada para combatir la influencia del Partido Comunista Chino (PCCh) en la infraestructura crítica estatal.
La oficina, adscrita a la fiscalía, inicia operaciones con la orden ejecutiva de auditar las cadenas de suministro de los fabricantes de dispositivos médicos y neutralizar cualquier mecanismo técnico que permita la transferencia de datos privados de ciudadanos estadounidenses hacia servidores extranjeros.
Esta medida marca un punto de inflexión en la política interior de Estados Unidos, donde un gobierno estatal asume competencias de contraespionaje habitualmente reservadas a agencias federales, bajo el argumento de proteger al consumidor de un fraude masivo disfrazado de comercio tecnológico.
Doctrina del «Blindaje Estatal»
La iniciativa consolida la estrategia conocida como State Armor, una doctrina que impulsa a las legislaturas locales a llenar los vacíos de seguridad nacional que Washington no logra cubrir con la celeridad necesaria.
Acompañado por Kelley Currie, ex embajadora de EE. UU., Uthmeier dejó claro que la privacidad de los pacientes y la seguridad económica son «líneas rojas».
Para los expertos en inteligencia, este movimiento valida una preocupación latente en la comunidad de defensa. El Dr. Rafael Marrero, economista jefe y presidente del Miami Strategic Intelligence Institute (MSI2), sostiene que la inercia federal ha forzado esta evolución política.
«Florida está estableciendo un precedente importante», explica Marrero, quien también es miembro acreditado de la Asociación de Exoficiales de Inteligencia de EE. UU. (AFIO). «Cuando la respuesta federal no avanza al ritmo que exige la amenaza, los estados pueden asumir un papel activo en la protección de la infraestructura crítica, los datos sensibles y la soberanía tecnológica».
Bioseguridad, el nuevo campo de batalla
El foco inmediato de la unidad C.H.I.N.A. no es casual. Investigaciones previas en 2025, como la demanda contra Contec Medical Systems por presuntas «puertas traseras» en monitores de pacientes, revelaron la vulnerabilidad del sistema hospitalario. La inteligencia estadounidense lleva años advirtiendo sobre las ambiciones de China en el sector de la biotecnología, citando empresas como BGI Group que han recolectado material genético a escala global.
El temor radica en que bombas de insulina, marcapasos o equipos de diagnóstico conectados a la red (IoMT) sirvan como vectores de extracción de datos.
«La transferencia no autorizada de datos biométricos desde dispositivos médicos no es un problema administrativo. Es una cuestión de poder estatal», advierte el Dr. Marrero con contundencia. «El control de estos datos habilita capacidades de vigilancia, coerción y acumulación de ventajas estratégicas a largo plazo».
Espionaje reclasificado como fraude
La innovación jurídica de Florida reside en utilizar la Ley de Prácticas Comerciales Desleales y Engañosas como arma de contención geopolítica. Al tratar el espionaje de datos como un fraude al consumidor, la fiscalía evita los largos procesos diplomáticos y puede imponer multas civiles inmediatas o prohibir la venta de productos, como ya se amenaza con los routers de TP-Link Systems, investigados desde diciembre de 2025.
Esta estrategia obliga al sector privado a una reestructuración forzosa. Hospitales y minoristas deberán purgar sus inventarios de tecnología china de bajo costo pero alto riesgo.
«Esta unidad responde a una realidad concreta», analiza Marrero. «El Partido Comunista Chino utiliza las cadenas de suministro críticas, incluida la tecnología médica, como instrumentos para la captura de datos, la generación de dependencia y la obtención de una ventaja estratégica».
Contexto de una escalada legislativa
El lanzamiento de esta unidad no ocurre en el vacío. Florida ha sido pionera en legislación restrictiva contra el PCCh, incluyendo la SB 264, que limitó la compra de tierras agrícolas cerca de bases militares por parte de ciudadanos chinos. Sin embargo, la unidad C.H.I.N.A. eleva la apuesta al pasar de la restricción de propiedad física a la defensa activa del ciberespacio y el genoma de los residentes.
El mensaje desde Tallahassee es que la distinción entre economía y defensa ha desaparecido. Como concluye el Dr. Marrero: «La seguridad económica y la seguridad nacional hoy son inseparables. Esta iniciativa parte de ese reconocimiento y actúa en consecuencia».
Se espera que otros estados republicanos observen de cerca el despliegue de esta unidad, que podría convertirse en el modelo estándar para la defensa estatal en la era de la competencia entre grandes potencias.




