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junio 10, 2025Esta especie representa un alto riesgo para personas alérgicas
En los últimos años, varias especies invasoras han generado preocupación en distintas regiones de Estados Unidos. Algunas, como la araña Joro o la luciérnaga linterna, captaron la atención por sus efectos en el entorno natural. Otras, sin embargo, representan un riesgo más directo para la salud humana. Especialmente si su presencia pasa desapercibida hasta que ya es demasiado tarde.
Investigadores y expertos en entomología están advirtiendo sobre una especie que sigue ganando terreno sin levantar muchas sospechas. A diferencia de otros insectos invasores que tienden a ser más visibles o a causar daños estructurales, este enemigo actúa de forma sigilosa.
Suele esconderse en lugares comunes como jardines, parques y zonas boscosas. Sí, es como si estuviésemos dando la descripción de Florida.
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Las autoridades científicas insisten en que esta especie, aunque pequeña y difícil de detectar, requiere atención urgente. Se han establecido en más de una docena de estados, incluyendo Florida. Además, puede representar un peligro grave para personas con alergias a picaduras de insectos.
En este contexto, ahora los investigadores piden precaución ante la expansión de la hormiga asiática de aguijón.
Pequeña pero peligrosa
La Brachyponera chinensis, conocida como hormiga asiática de aguijón, llegó a Estados Unidos en 1932, específicamente a Georgia. Durante décadas pasó inadvertida, pero en los últimos 20 años empezó a causar estragos. Se expandió por el sureste del país, alcanzando estados como Connecticut, Texas, Wisconsin y Washington.
En Florida, se han identificado especialmente en zonas urbanas, parques, jardines y áreas con vegetación frondosa. El clima cálido y húmedo favorece su proliferación, por lo que se espera un aumento de su presencia durante los meses de julio y agosto, cuando alcanzan su pico poblacional.

Brachyponera chinensis | Foto Mississippi Entomological Museum
Estas hormigas miden menos de 0.2 pulgadas y tienen un cuerpo de color marrón oscuro con patas y antenas en tono naranja claro. Se esconden debajo de troncos, piedras, escombros, plantas en macetas y montones de madera o hojas secas.
Según el profesor Daniel Suiter, de la Universidad de Georgia, no necesitan zonas perturbadas por humanos para establecerse, como ocurre con otras especies invasoras. Se adaptan con facilidad y logran invadir incluso áreas boscosas intactas.
Lo más preocupante es su aguijón. Estas hormigas inyectan un veneno que puede resultar letal para personas con reacciones alérgicas severas. En Georgia ya se reportaron casos de anafilaxia por su picadura.

Foto frontal de la hormiga invasora | Foto Mississippi Entomological Museum
Suiter recomienda que quienes sufren de alergias graves aprendan a reconocerlas y consideren llevar un EpiPen durante actividades al aire libre.
Daños al ecosistema
El impacto de esta especie va más allá del riesgo para los humanos. La hormiga asiática de aguijón desplaza a especies nativas y pone en peligro funciones ecológicas importantes.
Según el Servicio Forestal de EE.UU., estas hormigas compiten con otras especies esenciales para la dispersión de semillas en los bosques.
Estudios sobre esta especie demostraron que en las áreas donde se establecen, la actividad de dispersión de semillas se reduce drásticamente. Esto puede afectar el crecimiento de nuevas plantas y alterar la composición de los ecosistemas a largo plazo.
Además son depredadoras, ya que se alimentan de termitas, escarabajos, saltamontes y otros insectos, lo que también impacta la biodiversidad local.

Foto Mississippi Entomological Museum
Por su comportamiento oculto y su forma de cazar sin dejar rastros químicos, eliminarlas resulta complicado. No forman los típicos senderos de feromonas que ayudan a identificar colonias. A menudo se detectan solo cuando alguien sufre una picadura al mover madera, podar plantas o trabajar en el jardín.
Qué hacer si descubres a estas hormigas
Identificar a estas hormigas no siempre resulta sencillo, ya que se parecen a otras especies comunes. El Servicio Forestal recomienda no manipularlas directamente y, si es posible, enviar una foto o muestra a una oficina de extensión agrícola local.
Expertos sugieren estar atentos en zonas con árboles, hojarasca, madera en descomposición o piedras. La mejor medida de prevención es la vigilancia constante, especialmente durante los meses de julio y agosto, cuando estas colonias alcanzan su punto más alto.
Aunque se considera poco probable erradicarlas completamente, las acciones locales pueden reducir su impacto. Como ocurre con otras especies invasoras, la clave está en detectarlas a tiempo y actuar con precaución para evitar daños mayores.




