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mayo 18, 2025El viaje de Donald Trump a Oriente Medio contó con un séquito de multimillonarios del mundo de la tecnología, un avión de combate de escolta y acuerdos comerciales diseñados para remodelar el panorama mundial de la inteligencia artificial.
En Abu Dabi, la última parada de la gira, el presidente estadounidense anunció que empresas de EE UU, cuyos nombres no fueron revelados, se asociarán con Emiratos Árabes Unidos (EAU) para crear el mayor clúster de centros de datos de inteligencia artificial fuera del país. Trump aseguró que estas compañías ayudarán a G42, una empresa emiratí, a construir cinco gigavatios de capacidad de computación de IA en los EAU.
El jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, que dirige el Consejo de Inteligencia Artificial y Tecnología Avanzada de los EAU, y que gestiona una fortuna de 1.5 billones de dólares destinada a construir capacidades de IA, expresó que la medida fortalecerá la posición de los Emiratos «como centro de investigación de vanguardia y desarrollo sostenible, proporcionando beneficios transformadores para la humanidad».
¿Así como los creativos mediocres, será que las empresas que no tienen nada que decir serán las primeras en desaparecer? ¿O simplemente estamos viendo el inicio de una era donde la creatividad seguirá siendo promedio, solo que ahora impulsada por IA?
Un presidente y un jeque por la IA
Unos días antes, mientras Trump llegaba a Riad, Arabia Saudí anunció Humain, una firma de inversión en IA propiedad del Fondo de Inversión Pública del reino. La empresa saudí se lanzó con grandes acuerdos ya firmados con Nvidia, Advanced Micro Devices (AMD), Qualcomm y Amazon Web Services (AWS), gigantes tecnológicos estadounidenses capaces de construir la infraestructura necesaria para entrenar y alimentar modelos de IA de vanguardia.
En un discurso en Riad, Trump aseguró que empresas estadounidenses y saudíes cerrarían acuerdos por valor de cientos de miles de millones de dólares, centrados en infraestructuras, tecnología y defensa. Los acuerdos forjados en Oriente Medio esta semana buscan reforzar la importancia mundial del silicio y la IA estadounidense, pero también ayudarán a naciones como Arabia Saudí a desempeñar un papel más significativo en la carrera global por desarrollar y distribuir tecnología punta. «Ayudará a los saudíes y a los Emiratos a convertirse en actores más importantes en el suministro de infraestructura de inteligencia artificial. Es un gran negocio tener acceso a estas unidades de procesamiento gráfico (GPU)», afirma Paul Triolo, socio de DGA-Albright Stonebridge Group, una consultora de geopolítica.
El acuerdo de Arabia Saudí con Nvidia, que domina el mercado de hardware para entrenamiento de IA, ascenderá a 500 megavatios de capacidad e implicará «varios cientos de miles de las GPU más avanzadas de Nvidia durante los próximos cinco años», según informó la compañía en un comunicado. Según una estimación, esto podría traducirse en alrededor de 250,000 de los chips más avanzados de Nvidia, que son cuatro veces más eficientes en entrenamiento y 30 veces más rápidos en ejecución de modelos ya entrenados que la siguiente mejor oferta. Esta capacidad podría permitir a Arabia Saudí crear modelos de IA de última generación.
AWS y Humain invertirán conjuntamente 5,000 millones de dólares en infraestructura en Arabia Saudí. En marzo, la compañía de servicios en la nube de Jeff Bezos anunció la construcción de una zona de infraestructura de IA en el país, con una inversión superior a los 5,300 millones de dólares. Por su parte, Humain y AMD inyectarán 10,000 millones de dólares en infraestructuras de IA en Arabia Saudí y EE UU durante los próximos cinco años.
Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y otros países de la región cuentan con grandes cantidades de dinero procedentes del petróleo, acceso a abundante energía y un fuerte deseo de transitar hacia economías más tecnológicas mediante la construcción de infraestructuras de vanguardia. Sin embargo, también mantienen vínculos comerciales significativos con China, que vende tecnología a la región, lo que los sitúa en el centro de una creciente rivalidad geopolítica en torno al futuro de la IA.

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Regla de difusión
Unos días antes de la visita de Trump a Oriente Medio, su administración revocó una importante norma de la era Biden que habría limitado la venta de chips de vanguardia a nivel mundial. La directiva creaba niveles de acceso entre países y pretendía restringir la cantidad de chips que Arabia Saudí y los EAU podían adquirir. Los detractores de la norma sugirieron que podría empujar a algunos países a recurrir a tecnología china.
En un comunicado anunciando el cambio, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS, por sus siglas en inglés) afirmó que la norma de Biden «ahogaba la innovación estadounidense y cargaba a las empresas con nuevos y gravosos requisitos normativos», además de «socavar las relaciones diplomáticas de EE UU con docenas de países al degradarlos a la categoría de segundo nivel».
La declaración también incluía una directriz advirtiendo a otras naciones sobre el uso de chips de IA de Huawei, y les pedía aplicar medidas para evitar que los chips estadounidenses acabaran en manos chinas. Sin embargo, no especificaba consecuencias por su incumplimiento. Los expertos subrayan que los acuerdos de Trump están diseñados para alinear más estrechamente a la región con Estados Unidos. «Esto no está obligando explícitamente a Arabia Saudí y los EAU a elegir un bando. Es algo así como susurrarles: ‘esta es oferta que no pueden rechazar'», describe Triolo.
Los acuerdos también podrían fortalecer al dólar estadounidense, estrechando los lazos financieros entre Occidente y Oriente Medio. Asimismo, podrían ayudar a Estados Unidos a asegurarse recursos energéticos y minerales estratégicos. Es probable que las infraestructuras construidas por Arabia Saudí y los EAU sirvan tanto a empresas locales como a compañías de regiones como África. Y dado que los modelos estadounidenses siguen siendo muy superiores a los producidos en Oriente Medio, al menos por ahora, esta estrategia podría contribuir a que una mayor parte de la IA utilizada en todo el mundo sea desarrollada en EE UU.
Robert Tager, director de la Oxford Martin AI Governance Initiative de la Universidad de Oxford, sostiene que los acuerdos alcanzados esta semana forman parte de un esfuerzo por reforzar la influencia tecnológica de EE UU a nivel global, especialmente frente a China. «Por un lado, existe la narrativa de una carrera contra China y, por otro, el deseo de que EE UU sea fundamental en toda la pila tecnológica global. Creo que aún no saben cómo quieren cuadrar ese círculo, pero no quieren que DeepSeek sea la base del ecosistema de IA en todo el mundo».

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Creación de modelos
En los últimos años, Arabia Saudí y los Emiratos han realizado múltiples esfuerzos para construir IA de vanguardia, invirtiendo sumas significativas en laboratorios académicos e industriales dedicados a la investigación de frontera.
En 2020, los EAU contrataron a Eric Xing, un destacado investigador en IA, para dirigir la Universidad Mohamed bin Zayed de Inteligencia Artificial. Desde entonces, un laboratorio gubernamental emiratí ha lanzado varios modelos avanzados en árabe conocidos como Falcon. En 2021, la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá de Arabia Saudí contrató a Jürgen Schmidhuber, pionero de la IA moderna, para liderar su iniciativa de inteligencia artificial.
Según Triolo, la calidad de la investigación en IA de estos países ha sido modesta en comparación con los avances logrados en EE UU y China. Sin embargo, el acceso a una capacidad de computación significativa podría acelerar el progreso regional. «Cambia el equilibrio de la computación en el mundo», reitera Tager, refiriéndose al número de chips de Nvidia destinados a Arabia Saudí.
Georgia Adamson, investigadora asociada del Wadhwani AI Center del Center for Strategic and International Studies, añade: «No son los chips de ayer, sino los de la próxima generación. En términos de capacidades, es interesante analizar lo que va a salir de esto».

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Todo bien, hasta que China entra al chat
Las tensiones entre Estados Unidos y China complican estos acuerdos. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos mantienen vínculos más estrechos con China que los países considerados aliados cercanos de EE UU, y utilizan equipos de Huawei para infraestructuras de telecomunicaciones. Huawei está en la lista negra de Estados Unidos y de varios aliados.
Los Emiratos han intentado romper algunos lazos para responder a las preocupaciones de Washington, y G42 anunció en 2024 que retiraría los equipos chinos de sus instalaciones. En abril de ese año, la compañía también firmó un acuerdo para que Microsoft invirtiera y construyera infraestructuras en el país. Los EAU también son uno de los principales patrocinadores del Stargate Project de OpenAI, cuyo objetivo es invertir 500,000 millones de dólares para construir infraestructuras de IA en territorio estadounidense.
El desarrollo de hardware e infraestructuras de IA podría complicarse aún más por la guerra comercial entre EE UU y China. Los elevados aranceles y las restricciones a las exportaciones amenazan con encarecer este tipo de proyectos. «Existen dos riesgos principales para EE UU en lo que respecta a EAU y Arabia Saudí», afirma Adamson. El primero es que los acuerdos podrían permitir el contrabando de chips a China o proporcionar a las empresas chinas acceso a grandes grupos informáticos de vanguardia. El segundo es que estos países podrían acabar convirtiéndose en rivales tecnológicos de Estados Unidos. «Aquí hay un elemento de competencia. No queremos que los aliados de hoy sean los enemigos de mañana», indica.
Por ahora, las naciones ricas en petróleo son una bendición para los actores estadounidenses más pequeños en la carrera por la IA. En febrero, Arabia Saudí anunció que invertiría 1,500 millones de dólares para ampliar un centro de datos en Dammam, operado por Groq, una empresa estadounidense que fabrica chips para la inferencia eficiente de IA. En marzo, G42 declaró que financiaría el desarrollo de un gran centro de datos en Estados Unidos con chips de Cerebras, otra empresa estadounidense que aspira a rivalizar con Nvidia.
«Los gigantescos acuerdos firmados esta semana señalan que Arabia Saudí aspira a convertirse en un actor mundial de la IA», explica una fuente que colabora estrechamente con varios gobiernos en materia de inteligencia artificial. La fuente pidió a WIRED permanecer en el anonimato para no dañar esas relaciones profesionales. Arabia Saudí se ha embarcado en ambiciosos esfuerzos para digitalizar su economía, impulsar la capacitación y el despliegue de IA, así como fomentar la inversión en talento. «Estos compromisos sugieren que Arabia Saudí ve la inteligencia artificial no solo como una frontera tecnológica, sino también como un sector estratégico para diversificar su economía más allá del petróleo», concluye la fuente.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Alondra Flores.




