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mayo 29, 2025La programadora Malinali Becerril sabe que no está trabajando en tecnología por convicciones ajenas, sino porque, como mujer, anhela aportar su propia visión. Pero no siempre lo entendió así. Cuando encontró acompañamiento en TechnoLatinas, dejó de sentir que debía justificarse en el trabajo. Entendió que su forma de ver el mundo no sobraba, hacía falta.
TechnoLatinas es una comunidad que nació para visibilizar las voces de quienes se identifican como mujeres latinas en el mundo STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas). El grupo no tiene jerarquías, sus integrantes se organizan mediante actividades voluntarias, tejen redes de apoyo, crean espacios para que la participación y el liderazgo de mujeres sea algo cotidiano. Con cada iniciativa, invitan a más personas a descubrir su lugar en la tecnología.
Su trabajo responde a necesidades puntuales. El ‘Informe global sobre la brecha de género 2023’ del Foro Económico Mundial indica que las mujeres representan el 29.4% de los trabajadores de nivel inicial en áreas STEM (las áreas mencionadas arriba, salvo arte); pero que en roles de liderazgo de alto nivel, como vicepresidente y C-suite, la representación cae al 17.8% y 12.4%, respectivamente.
Investigadoras, empresarias, divulgadoras y activistas le están dando forma a la inteligencia artificial en la región. Ellas estudian su impacto, desarrollan regulaciones, divulgan sus usos y peligros, o bien, la usan para defender derechos humanos.
En América Latina, la brecha es mayor. Según un estudio de Get on Board, los datos de solicitudes a empleos tecnológicos, entre septiembre y noviembre de 2024, muestran que apenas el 9% de los puestos senior en tecnologías de la información son ocupados por mujeres. En países como Chile, Perú y Ecuador, es el 7%. Además, las mujeres ocupan cargos digitales con un promedio del 32% en Argentina y 18% en México. Mientras que en STEM, la participación femenina en ambos países es menor al 21%.
“Tener TechnoLatinas es recordarle a las personas que sienten miedo, que otras personas como ellas también tuvieron miedo, pero que están creando, abriendo espacios y rompiendo ese techo de cristal que no permite que estemos en espacios de toma de decisiones”, dice Becerril. «TechnoLatinas fue un salvavidas, conecté con personas que me sirvieron de inspiración, como role model para tomar decisiones. Obtuve confianza y muchas amigas”.
Ella es una de las 800 personas que integran TechnoLatinas, cuyo alcance en redes sociales ronda los 25,000 seguidores. Las integrantes son, en su mayoría, de México (52%), y también las hay de Estados Unidos, Perú, Argentina, Ecuador, Alemania, Colombia, Chile, El Salvador, Honduras, Canadá, Paraguay, Australia, Venezuela, Rusia, Rumanía, India y Portugal. Las edades de las integrantes abarcan de los 18 a los 50 años.
La necesidad que gestó una comunidad
Todo empezó con un tuit en 2020, en plena pandemia. La autora: Alix Gallardo. Aunque no estudió una carrera de tecnología, se ha destacado como product experience delivery manager, con más de ochos años de experiencia en la industria. Ha liderado proyectos de inclusión digital, plataformas web, aplicaciones, equipos de diseño, desarrollo y operaciones.
Un día, al notar que en sus entornos laborales había pocas mujeres, pensó: «¡Qué raro! ¿Será así siempre?”. Entonces lanzó un tuit para buscarlas. En cuestión de horas, decenas de chicas se sumaron y etiquetaron a sus colegas.
El interés por el software, la programación y el perfeccionamiento técnico está generando en México el egreso de 130 mil nuevos ingenieros cada año. Pero todavía hay grietas que deben cerrarse, como el hecho de que solo el 17% de las mujeres estudien carreras STEAM.
Entre ellas estaban Zura Guerra, ingeniera en software, y Saiph Savage, ingeniera en computación. Entonces, Michelle Díaz, ingeniera en aprendizaje automático, se contactó con las tres y propuso un plan. Lo que empezó como un fenómeno en redes pronto se convirtió en un canal de Slack y un grupo de Telegram. En el camino, más mujeres se sumaron; al segundo día, la comunidad ya tenía nombre.
Pronto llegaron los primeros eventos virtuales. La idea fue práctica: crear un canal de Twitch y hacer streaming, pero en modo épico: sus encuentros duraban hasta nueve horas, lo cual explica por qué la plataforma las mostraba en la portada principal. Sus transmisiones eran vistas por decenas de miles. Alix Gallardo tiene claro que su crecimiento se dio de forma orgánica porque había una necesidad común: conectar.
Seis meses después ya eran más de 200 personas en los círculos cerrados, con perfiles y experiencias diversas en matemáticas, inteligencia artificial, física, química, back end, front end, experiencia de usuario, gerentes de proyectos, análisis de datos, marketing digital, docencia, derecho digital, producto y politología, entre otras áreas. Ya habían coorganizado cursos y charlas sobre inteligencia artificial, marketing digital, personal branding y ciencia de datos. En septiembre de 2020, junto al gif de un pan en expansión, Gallardo escribió: “¡Estamos horneando algo!”
Al día de hoy, ya salieron del horno decenas de iniciativas, entre ellas la Cumbre de Comunidades, cuya última edición reunió a 45 comunidades de América Latina y España, es decir, grupos de mujeres que colaboran para desarrollar áreas específicas de STEM. El evento busca visualizar los esfuerzos y logros colectivos, explica Magdalena Dávila Muñoz, quien lleva años en la gestión de tecnologías de información, educación, industria e investigación.
WIRED se reúne con las mentes creativas detrás de las apps mexicanas de mayor impacto: Andrea Campos, fundadora y CEO de YANA, y Kyu Valencia, directora creativa de HyperBeard.
Otro de sus eventos insignia es DescubreTech. Dávila explica que se trata de un espacio donde mujeres profesionales comparten su día a día para que otras conozcan sus trayectorias. También organizan el Día de la Programadora, creado para ofrecer charlas técnicas. Usualmente lo realizan en colaboración con empresas patrocinadoras, cuyas integrantes comparten su trabajo en programación.
También tienen un podcast para hablar de temas relevantes en tecnología, un grupo de estudio para practicar inglés y un programa de mentorías para alentar e inspirar a nuevas chicas. Cuentan con talleres para mejorar habilidades en entrevistas de trabajo, un grupo de apoyo para llegar seguras a casa al usar transporte público, y un día de workshop enfocado a fortalecer sus perfiles laborales y encontrar empleo. Además, tienen un grupo para discutir artículos científicos sobre distintos temas.
Sistemas de apoyo culturalmente específicos
Para Liliana Aguirre, quien es desarrolladora por profesión, crear espacios de reflexión sobre tecnología combate la falsa creencia de que a las mujeres no les interesan estos temas, pero a diferencia de otras comunidades dedicadas a lo mismo, ellas construyen redes de apoyo para conocerse, cuidarse y apoyarse en ámbitos personales. Hace poco, cuando su estado natal, Guerrero, sufrió daños graves debido a huracanes, TechnoLatinas ayudaron a visibilizar los daños de su comunidad y crear una campaña para enviar medicinas y alimentos a Acapulco.
Dávila Muñoz considera que lo que ocurre en TechnoLatinas se expande a sus espacios de trabajo. “He aprendido a crear espacios seguros para mujeres en espacios colectivos con diferentes objetivos. Estas redes que estamos construyendo son inéditas”.
A pesar de ser percibida como una ‘ciencia femenina’, incluso en la botánica las mujeres han tenido que luchar a lo largo de los siglos para ser reconocidas y cerrar la brecha de género. Esta es su historia.
Alix Gallardo se dice feliz de lo que han logrado con TechnoLatinas, pero no pierde de vista que la existencia de la comunidad responde a las necesidades del ámbito laboral. “Imagina que pudiéramos tener un laboratorio donde pudiéramos juntarnos para crear productos, startups y otras cosas, en lugar de tener que voltear a otros lados porque está la necesidad. Me gustaría que todas fuéramos fundadoras o tuviéramos un super producto, que seamos exitosas. Que en lugar de esperar a que una empresa gigante mejore sus procesos, seamos nosotras parte del cambio”.
“Hacemos esto para hacernos saber que es posible y que estando juntas, es más fácil”, precisa Gallardo. Por ejemplo, abordan la perspectiva de soberanía financiera con Liliana Zamacona, mentora de finanzas humanistas. “Entre mejores oportunidades podamos conseguir laboralmente, podremos mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestras familias. Entonces, la sociedad también va a vivir de forma diferente”, dice.
Su observación se refleja en cifras. La ONU expone que en 2022, solo dos de cada 10 empleos en ciencia, ingeniería y TIC (tecnologías de la información y la comunicación) eran ocupados por mujeres en todo el mundo. Aunque en las 20 principales empresas tecnológicas, las mujeres representan más del 33% de la fuerza laboral, apenas alcanzan a ocupar uno de cada cuatro cargos directivos. La inclusión de mujeres impulsa la innovación, mas su exclusión digital ha costado 1 billón de dólares a países de ingresos bajos y medios, pérdidas que se pueden agudizar si consideramos que para 2050, el 75% de los empleos estará vinculado con áreas STEM.
Liliana Aguirre subraya que con TechnoLatinas «el mundo gana mujeres asombrosas, enfocadas en ellas mismas, que aportan económica y profesionalmente al ahora y al futuro”. Algo que muestra el reporte ‘Diversity Matters Even More’ de McKinsey, que identificó que las empresas con mayor representación de género tienen un 39% más de probabilidad de obtener un rendimiento financiero superior, en comparación con aquellas con menor representación. Además, las compañías con mayor diversidad de género o étnica en equipos ejecutivos tienen, en promedio, un 9% más de probabilidad de superar financieramente a sus pares menos diversos.
“TechnoLatinas no solo aporta a disminuir la brecha de género con iniciativas ayudando a que entren mujeres a la tecnología, también las sostiene y motiva”, puntualiza Aguirre. Pero atraer a nuevas generaciones implica retos. Durante tres años organizaron el bootcamp ‘Latinas Code Camp’, liderado por Mayra Zurita y Alex Camacho, en el cual enseñaban programación a mujeres sin experiencia previa. Aunque adaptaron las clases a los tiempos de las chicas, hubo de todo, tanto deserciones como chicas que se unieron a la comunidad y crearon nuevas iniciativas.
En 2024, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU calculó que 3,900 millones de mujeres se enfrentaban a barreras legales que afectan su participación en la economía. La violencia económica a menudo comienza en el seno familiar, interconectada con agresiones físicas o sexuales.
Algunos problemas estructurales que anotar
Cinco años después de ser una comunidad e identificar algunas tendencias, hoy tienen más preguntas sobre la brecha de género. Aguirre apunta algunas: ¿Cuántas estamos sin trabajo? ¿Por qué? ¿En qué momento? ¿Qué pasó? ¿Cuántas entran a tecnología y cuántas salen? “Empezábamos a notar a mujeres con problemas para subir de puesto y con bajos salarios”. Gallardo agrega que desde hace dos años han detectado un alto porcentaje de personas sin empleo, aún cuando estas tienen experiencia.
En 2022, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) encontró que, en México, solo tres de cada 10 profesionistas en STEM son mujeres. El IMCO analizó la matrícula de hombres y mujeres en carreras STEM entre 2012 y 2022, encontrando que el número de mujeres en carreras STEM tendría que aumentar en al menos 71% para alcanzar un nivel similar al de los hombres. En los estados donde se ha cerrado más la brecha han observado mayor productividad y prevén mejores condiciones laborales para la participación de las mujeres.
En 2022 se registraron 494,753 mujeres y 996,519 hombres que estudian algún programa STEM a nivel nacional. Aunque en los últimos 10 años la cifra aumentó en cuatro puntos porcentuales, el ritmo de crecimiento en la matrícula ha sido insuficiente (4.4% anual). De continuar esta tendencia, se necesitarán 37 años para incorporar al medio millón de mujeres que faltan para cerrar la brecha de género.
Como plataforma, TechnoLatinas trabaja en impulsar el crecimiento personal y profesional de todas.
Cortesía de TechnoLatinas
Gallardo identifica que las empresas en América Latina colocan más obstáculos a la hora de contratar mujeres. Por ello, cuenta que, junto a Caro Gayosso, autora del libro electrónico TechChronicles y de amplia experiencia en procesos de reclutamiento, han entablado comunicación con algunas empresas interesadas en mejorar sus prácticas.
“Pero la brecha es grande», señala. «Aunque exista buena intención por parte de quien nos contacta, debido al alto volumen de postulaciones, vemos que no siempre dan un buen seguimiento. A muchas chicas ni siquiera les responden y por eso dejan de aplicar. Además, los procesos suelen durar entre dos y cuatro meses, lo que tampoco ayuda”.
Malinali Becerril señala que a estas situaciones se suma el hecho de que muchos empleos no consideran que las mujeres siguen asumiendo roles de cuidado y enfrentan otras vulnerabilidades externas. “A veces, estos procesos generan un filtro social del que no son conscientes, porque no toman en cuenta las necesidades específicas que tienen las mujeres en distintos contextos de Latinoamérica”.