
Cuando Mattson Tomlin salió de la escuela de cine, no era capaz de escribir su primer guion. Lo intentaba una y otra vez, solo para darse de bruces contra un muro creativo… hasta que decidió escribir sobre él mismo. Nacido tras la revolución rumana, pensó que sería buena idea representarlo mediante el auge de la IA y una supuesta revolución robótica. De hecho, en el fondo se trata de una carta de amor a sus padres, pero no quería que fuera así, tal cual, como en una película de Sundance, sino que quería darle un toque único: el resultado es Madre/Androide.
Dulce NavIAd
La jugada le salió bien a Tomlin, porque gracias a sus guiones acabó conociendo a Matt Reeves, que le ofreció un puesto reescribiendo The Batman. De hecho, lo curioso es que acabó diciendo a los directivos de DC que su verdadero amor eran los cómics, y ellos, sorprendido porque nadie les pedía un puesto allí, ¡le ofrecieron guionizar su propia historia! Al final acabó haciendo Batman: El impostor, y desde entonces ha guionizado más cómics, The Batman 2 y hasta sido el showrunner del anime Terminator Zero. Casi nada.
Aunque no tenía tanta experiencia (ni dinero) cuando dirigió Madre/Androide, hay detalles visuales en la película absolutamente increíbles. Al inicio de la misma, el personaje de Chloe Grace Moretz se entera de que está embarazada en Nochebuena, justo el día en el que los androides comienzan su propia revolución. La cosa es que al final de la película, cuando vuelven a la ciudad nueve meses después, las luces de Navidad siguen puestas. ¡Y tiene todo el sentido, porque, aunque estén en septiembre, nadie ha tenido tiempo de quitarlas!
Netflix
Un detalle fantástico para una película extremadamente barata que hace lo que puede con lo que tiene. De momento, Tomlin está creando su propio legado a base de saber hacer bien las cosas. No todo el mundo puede decir lo mismo.






