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abril 18, 2026¿Cómo se toman exactamente las decisiones en la Fórmula 1? ¿Por qué a veces se tarda en aplicar una sanción y, en otros casos, todo sucede a la velocidad de la luz? En un nuevo vídeo publicado en YouTube, la FIA ofrece una visión poco habitual de sus procesos y muestra lo complejo que es realmente el trabajo entre bastidores.
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En el centro de todo esto se encuentra el llamado Race Control (control de carrera, en traducción libre). «La dirección de carrera es el centro de todos los datos y el punto neurálgico para las decisiones», explica el director deportivo de la FIA, Tim Malyon. Junto con numerosos especialistas, garantiza que las carreras se desarrollen de forma segura, justa y transparente.
Pero la dirección de carrera no es la única responsable. Un elemento crucial es el Remote Operations Centre (Centro de Operaciones Remotas), una especie de extensión externalizada del control de carrera. Allí, varios especialistas analizan en paralelo grandes volúmenes de datos, examinan las imágenes y transmiten sus evaluaciones a la Dirección.
En total, trabajan hasta treinta personas directamente en la dirección de carrera, mientras que en el ROC, dependiendo del circuito, hay entre cuatro y ocho especialistas adicionales en acción. A esto se suman los comisarios, que deciden, en última instancia, sobre las sanciones. Cuentan con el apoyo de sus propios analistas de datos para poder evaluar de manera eficiente la gran cantidad de información.
Del incidente a la posible sanción
El proceso de decisión suele comenzar con la identificación de un posible incidente, ya sea mediante sistemas automatizados o por observadores humanos. A menudo, esto ocurre inicialmente en el Centro de Operaciones Remotas.
Allí se recopilan todos los datos relevantes, incluidas las grabaciones de vídeo, la telemetría, los datos de posición y las comunicaciones por radio. Esta información se agrupa y se envía a la dirección de carrera, donde se lleva a cabo un primer análisis.
«Un incidente se analiza desde diferentes perspectivas», explica Malyon. «A continuación, decidimos si existe una posible infracción de las normas». Solo cuando esto ocurre se envía el paquete completo de datos a los comisarios, quienes deciden entonces sobre una posible sanción.
La cantidad de información es enorme. Se recopilan en paralelo hasta 150 canales de vídeo, todas las comunicaciones por radio de los equipos, así como datos precisos de posición y tiempo de todos los vehículos. Gran parte del trabajo consiste en interrelacionar estos datos de forma significativa e interpretarlos correctamente. Es precisamente aquí donde entra en escena la tecnología moderna.
Chris Bentley, jefe de Estrategia de Sistemas de Información de la FIA, explica cómo los sistemas reconocen automáticamente si una escena debe ser revisada. El sistema supervisa constantemente tramos específicos de la pista y filtra las anomalías. «Funciona, en cierto modo, como un prefiltro», dice Bentley. Incluso sin análisis automatizado, los incidentes pueden revisarse de forma tan específica y rápida.
Límites de la pista
Un tema especialmente delicado son los límites de la pista. Con velocidades superiores a los 200 km/h, la supervisión no es fácil. «Los pilotos están constantemente al límite y, a veces, lo sobrepasan para obtener un mejor rendimiento», afirma Malyon. La tarea de la FIA es garantizar el cumplimiento de esos límites de forma coherente y justa.
Para ello, se apuesta por una estrategia doble. Por un lado, las pistas se adaptan estructuralmente, por ejemplo, con grava o bordillos modificados, para que resulte menos atractivo salirse de la pista. Por otro lado, cada vez se utilizan más sistemas técnicos.
A largo plazo, la FIA sigue la filosofía de«All cars, every turn» («Todos los coches, cada vuelta»). Cada coche debe ser supervisado sin fallos en cada curva. Para ello, se están desarrollando cámaras adicionales, sistemas de posicionamiento más precisos y soluciones de software mejoradas, de modo que las decisiones puedan tomarse de forma e e en cuestión de segundos, idealmente incluso antes de que el piloto llegue a la siguiente curva.
La FIA ya utiliza tecnologías modernas, como la visión artificial, para detectar y filtrar automáticamente posibles infracciones de las normas. Alrededor del 90 % de los casos pueden descartarse de antemano, lo que permite a los expertos concentrarse en las situaciones decisivas.
Actualmente, las comunicaciones por radio también se convierten en texto con la ayuda de la IA, para que puedan analizarse y consultarse más rápidamente. «Por el momento, la tecnología sirve principalmente para apoyar a las personas», destaca Malyon. «En el futuro, sin embargo, ciertos procesos también podrán automatizarse».
Seguridad y transparencia como objetivo principal
Además, la FIA ve un gran potencial en el ámbito de la seguridad. Sería posible, por ejemplo, que los vehículos reaccionaran automáticamente ante los peligros en el futuro, por ejemplo, frenando de forma autónoma en caso de riesgo de accidente.
Íntimamente ligado a esto está la exigencia de una mayor transparencia: al fin y al cabo, la FIA no solo se preocupa por tomar las decisiones correctas, sino también por que los pilotos, los equipos y los aficionados puedan comprender cómo y por qué se toma una decisión. «Nuestro objetivo es un sistema de normas claro, comprensible y transparente», afirma Malyon. Solo así será posible reforzar la confianza a largo plazo y, en última instancia, aumentar también el valor de entretenimiento de la F1.
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