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abril 28, 2026La mujer vivió allí dos años sin pagar un dólar, pero su pareja no era el dueño del inmueble.
Tyron Birkmeir, un asesor de inversiones de origen suizo, está en medio de un escándalo en Sunny Isles Beach. El hombre puso a disposición de su novia, la anestesióloga Fatma Haiderzad, un condominio de 6.2 millones de dólares en el exclusivo Turnberry Ocean Club.
Hasta este punto no parece haber nada raro. ¿Qué tiene de malo que un empresario le de vivienda a su compañera sentimental? Pues, en este caso, que la propiedad no le pertenecía.
Birkmeir gestionó la compra del apartamento para la empresa Sphere Mia, propiedad de un inversor extranjero que confió plenamente en él. Les recomendó adquirirlo a modo de inversión, pero en lugar de rentarlo o generar ingresos, el apartamento terminó convertido en el hogar gratuito de su novia.
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Durante dos años, el inversor pagó gastos sin imaginar que alguien más disfrutaba la vista al mar, tres habitaciones y cuatro baños como si nada.

Espacios de lujo | Foto Turnberry Ocean Club
Birkmeir, con acceso total a la operación, le entregó las llaves sin levantar sospechas. Y fue así como la mujer ocupó la propiedad entre 2022 y 2024 sin pagar ni un dólar.
No conforme con esto, los verdaderos dueños se dieron cuenta de que la compra del inmueble también habría sido inflada. La operación incluyó un aumento de la comisión de venta del 3% al 6%, con el excedente repartido entre los involucrados.
Por esto y lo anterior, los afectados decidieron demandar.
¿Quién paga los platos rotos?
La empresa propietaria, Sphere Mia, decidió llevar el caso a los tribunales y apuntó directamente contra Haiderzad, la inmobiliaria BRG International y su director, Matias Alem.
Según la demanda, lo que buscan es recuperar cada dólar del alquiler que nunca se pagó. Además, quieren aclarar cómo una propiedad de lujo terminó ocupada en silencio durante tanto tiempo.

Alojamiento frente al mar… ¡sin pagar! | Foto Turnberry Ocean Club
En este momento de la historia es donde viene el giro inesperado. Birkmeir, quien fue el artífice de este engaño y el protagonista del escándalo, no está entre los demandados.
El asesor actuaba como representante legal de la empresa afectada en el momento de la compra, por lo que su participación quedó en un limbo jurídico.
Mientras tanto, la inmobiliaria intenta apartarse del problema y sostiene que la responsabilidad recaía en él, no en ellos.
Más que hospedar a su novia
El uso del apartamento no fue el único beneficio. Según la demanda, Birkmeir también aprovechó membresías exclusivas de clubes sociales y de golf valoradas en 115,000 dólares al año, que venían con la compra de la propiedad.

El asesor disfrutó de todos los beneficios que venían con la compra | Foto Turnberry Ocean Club
Todo esto, mientras el verdadero dueño asumía los costos. Por supuesto, sin saber que alguien más le estaba sacando bastante provecho al paquete completo.
Con todos estos beneficios, el asesor alimentó una imagen de éxito vinculada a su firma Lurra Capital, participando en eventos y rodeándose de la élite local.




